La lectura de los viernes. Leer y soñar, todo es empezar: Los cien sentidos secretos, de Amy Tan.
La narrativa norteamericana a lo largo de su historia y difusión es todo menos monolítica. Fruto de una simbiosis de culturas y lenguas, encontraremos autores con nombres y apellidos de todos los orígenes llenando estanterías de ficción, poesía, análisis político-económicos y ciencias todas. Es el caso de Amy Tan, hija de emigrantes chinos nacida en Oakland y que es poseedora de un mundo mágico donde la vida fluye sin perder de vista los múltiples jirones que es capaz de dar.
Su primera novela fue todo un exitazo que personalmente adaptó al cine, El club de la buena estrella (The Joy Luck Club, 1989) y que ha inseminado su obra de los principales caracteres que la distinguen en la novelística actual: la historia de más de una generación entremezclada con dramas, tragedias, ilusiones, intimidades y paraderos insólitos.
Hoy recomendamos Los cien sentidos secretos (The Hundred Secret Senses, 1995), donde Tan se explaya en una familia derivada de un padre chino y una madre nacida en Idaho que, de sorpresa, recibe en San Francisco a una hija abandonada en la China. La protagonista, Olivia, ha de irse acostumbrando al universo fantasioso y pragmático de Kwan, su hermanastra llegada desde una aldea remota llamada Changmian. Con un inglés aprendido en la habitación de su casa de acogida en California, Kwan le llama "Libby-ah" cuando comienza, casi siempre a la hora de dormir, a contarle historias que saca de un pasado de leyendas, pues según dice, ella tiene acceso al Mundo Yin, que es el hábitat de los muertos que se le aparecen en brumas y le hacen evocar un pasado donde ejerció otra vida.
Las dos voces narrativas tienen el mismo peso en la novela: Olivia, con los pies muy apoyados en la tierra aunque llena de indecisiones, temores y crisis existenciales y amorosas, y Kwan, más basta, iletrada pero con una cantidad múltiple de soluciones que hagan fluir su vida en la sociedad de consumo sin perder su espíritu y sabiduría popular oriental, siempre de buen humor y dispuesta a ayudar a su entorno.
De antología los capítulos referidos a la visita que realizan las dos hermanas al gigante asiático. Excelentes descripciones, magistrales puntos de encuentro y desencuentro entre los turistas y los lugareños. En fin, una novela para disfrutar a plenitud por unas páginas que van conduciéndote al encanto desde la prosaica actualidad.



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