Práctica 8. Knolling literario
Hablamos de knolling como aquella tendencia fotográfica mediante la que se crea una imagen con toma cenital (tomada desde arriba) cuyos elementos se incluyen por una razón temática y se encuentran dispuestos de una forma concreta y ordenada.
Si vamos más allá de dicha tendencia, llevándolo a nuestro terreno, nos encontramos con el knolling literario, que consiste exactamente en lo mismo que la idea mencionada pero, en este caso, creando una imagen íntegramente relacionada con una obra literaria o libro concreto. En estos casos, todos los elementos que se incluyen en el knolling tienen algo que ver con la obra en cuestión.
En esta ocasión, el knolling literario que vamos a presentar a continuación está elaborado partiendo
de la obra de Virginia Wolf, Una habitación propia, publicada en
septiembre de 1929, que supuso todo un manifiesto por la independencia económica, social y creativa de la mujer.
¡Echémosle un vistazo!
Como podemos observar,
esta fotografía está tomada desde arriba, de forma totalmente paralela a la mesa
donde descansan todos los elementos que componen la imagen.
Si nos adentramos con más
detalle en ella, con el fin de analizarla en profundidad, vemos que la
iluminación viene de forma lateral, es decir, no poseemos un foco central que emita
una luz directa hacia los objetos que queremos destacar, sino que se ha optado
por introducir una luz similar a la natural, como la que vendría de una
supuesta ventana situada en el lateral de una habitación. Esta elección de la iluminación
es importante, debido a que se intenta simular una estancia como la que se hace
referencia en el título de la obra, con una ventana como fuente de luz, un
símbolo de conexión entre ese cuarto y el mundo exterior. La inclusión en cierta
medida de esa ventana es fundamental en la imagen, dado que se puede
interpretar como todo un signo de libertad y de una visión que va más allá de
las limitaciones impuestas a las mujeres en la sociedad de la época.
Por otra parte, si nos
fijamos en los elementos visibles que hemos incluido, nos podemos detener en la
pluma y el papel, que representa la herramienta esencial para la expresión y la
creación literaria. En su obra, Woolf destaca la importancia de que las mujeres
tengan acceso a la escritura como medio vital para transmitir pensamientos y
experiencias.
Por otra parte,
encontramos algo de dinero, un bien que representa la independencia económica
de la mujer, necesaria para la libertad creativa y social. Woolf argumenta que
las mujeres necesitan recursos financieros para tener una verdadera autonomía y
libertad.
A parte de la obra en
cuestión que estamos presentando, encontramos en la imagen otro libro que, en
este caso, se encuentra abierto como metáfora a una amplitud de miras. Este libro
abierto encarna el conocimiento y la necesidad por establecer una tradición literaria
femenina donde poder ver referentes. Aunque el título del libro no queda
expuesto en la imagen, se trata de Frankenstein, de Mary Shelley, otra
autora británica, lo que ofrece, además, el detalle de la relevancia de acudir
a la literatura escrita por mujeres. Como
queda expuesto, Woolf aboga por el acceso de las mujeres a la educación y a la
historia literaria con el fin de que estas tengan la posibilidad de participar
de manera activa y significativa en la creación cultural y literaria.
Otro de los elementos que
hemos introducido es el tiempo, representado mediante el reloj de muñeca. Con este
objeto podemos reflejar el deseo y la necesidad de las mujeres por poder gestionar
su propio tiempo y dedicarlo, sin interrupciones, a desarrollar sus habilidades.
Si nos fijamos, podemos observar
un pomo que, junto al fondo con textura de madera, podría simular una puerta.
Este elemento simboliza el control y la privacidad que ofrece poseer un espacio
privado donde las mujeres puedan dedicarse a trabajar sin distracciones ni
interferencias externas.
Por otro lado vemos un
bote derramado del que sobresalen hojas y especias de té, que no sólo es un
símbolo de Inglaterra, sino también de un momento y espacio seguros y abiertos al
diálogo, en concreto para aquellas voces femeninas que aún no se han escuchado.
Woolf invita a las mujeres a ocupar este
espacio y a contribuir con sus propias experiencias y perspectivas a la
narrativa cultural y literaria.
Las velas que se observan
podrían representar esa introspección, reflexión e intimidad, como elementos
fundamentales para poner en práctica la conexión con las ideas propias y poder,
así, comenzar la actividad de la escritura.
Por último, tanto las
flores como el pintalabios serían un símbolo de naturaleza y feminidad,
introducidos en la imagen como reivindicación fundamental por parte de Woolf de
la importancia de la independencia de la mujer, su libertad creativa y, por
supuesto, la necesidad de un espacio propio para las mujeres en la literatura y
la sociedad.


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