La lectura de los viernes. Leer y soñar, todo es empezar: "Un millonario inocente"





 

De los pocos escritores originarios de países no angloparlantes que demuestran un uso magistral del inglés, el húngaro Stephen Vizinczey ha sido comparado, cuando escribe, con el polaco Joseph Conrad o el ruso Vladimir Nabokov. De hecho, su primera novela, En brazos de la mujer madura, es tenida como un clásico de la literatura erótica moderna y precede con alfombra roja una de las obras que mejor describe a la sociedad contemporánea, Un millonario inocente (1983).

El protagonista, el joven apuesto y ambicioso Mark Niven, ha devenido diletante de las bellas artes y políglota, pues su padre actor de piezas de teatro menores y alguna vez extra de poca monta en películas clase B, se tiene que mover con la familia por Inglaterra, Francia, Italia o España. Entre vetustos libros de historia y mapas encuentra el por qué de su vida en lo adelante: extraer el tesoro yacente en el casco de un barco en las profundidades de aguas perdidas en Las Bahamas. 

Pudiéramos creer que se trata de una biografía más de aventuras, pero la solvente prosa de Vizinczey nos secuestra en una tragicomedia magnífica de soledades, primeros escarceos amorosos, subconscientes alterados, descubrimientos del poder, el dinero y los adulterios, paparazzi, usureros, despiadados bufetes de abogados, mafiosos, quirófanos. 

El sueño de Mark, que le ha costado decenas de pruebas en que la decadencia humana le impone severos castigos físicos y mentales, es transformar el mundo en una sociedad mejor, más ecológica (¡ya habla de coches eléctricos que suplanten a los combustibles fósiles!) y contribuir con becas a jóvenes desfavorecidos de los países andinos desde los que provenían las riquezas desaparecidas en el naufragio. 

Aunque puede que parezca una novela escondida entre estanterías que se puede pasar por alto, a lo que contribuye la poca justicia que le hace la cubierta de las ediciones en español, Un millonario inocente es una parada obligada en la literatura contemporánea, equiparable a la sátira que ejercieron con brillantez Evelyn Waugh o John Kennedy Toole. 



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